Pepe Álvarez de las Asturias

La premisa de The Fun Theory es muy simple: La diversión puede cambiar a mejor el comportamiento de las personas. Si a este punto de partida le sumas ingenio, profesionalidad y talento creativo, y unos ciudadanos que en el fondo están deseando ser mejores, el resultado es una de esas grandes campañas que hacen grande de verdad a la marca (Volkswagen) y a la profesión publicitaria. Y que realmente nos ayudan a todos a ver y hacer las cosas de otra manera, que en el fondo es de lo que se trata.

funtheory

Cumplir las normas de circulación, reciclar el vidrio, utilizar las papeleras en calles y parques o realizar más ejercicio diario son algunos de los retos que se ha impuesto The Fun Theory. Los resultados, por supuesto, son espectaculares.

Experimento 1:

¿Cómo conseguir que subamos las escaleras del metro andando en lugar de utilizar las escaleras mecánicas? Pues con música… La idea fue convertir las escaleras estáticas en un piano gigante: cada escalón, una tecla; cada paso, una nota. Y cientos de usuarios del metro que acaban componiendo sus divertidas melodías subiendo y bajando escalones y, de paso, realizando un ejercicio saludable. La escalera-piano consiguió aumentar un 66% el número de personas que eligió subir andando —y divirtiéndose— por las escaleras normales frente a las automáticas o el ascensor.

Experimento 2:

¿Cómo aumentar el reciclaje de vidrio en los contenedores? Convirtiendo los contenedores en una “maquinita” de bar (las célebres Arcade Machine). Música, luces, premios… ¿alguien se puede resistir al hipnótico encanto de las maquinitas? Y si encima no tenemos que meter monedas, sino botellas inservibles, la diversión está asegurada. Y el cambio de hábitos también: más de cien personas en una sola tarde (frente a únicamente dos en el mismo tiempo antes de poner en práctica The Fun Theory).

Experimento 3:

¿Cómo acostumbrar a la gente a tirar las cosas a la papelera y no al suelo? Con la papelera más profunda de mundo. Es una cuestión de higiene, y también de educación básica, pero lo cierto es que son muchas las personas para las que las papeleras deben resultar invisibles. La solución es darle un toque divertido: al tirar cualquier objeto a la papelera, un dispositivo electrónico activa un sonido sorpresa, como si no tuviera fondo y el objeto estuviera cayendo decenas de metros hacia abajo.

Experimento 4:

¿Cómo asegurarnos de que los niños lleven puesto el cinturón de seguridad en el coche? Muy fácil: el sistema de entretenimiento instalado en el respaldo sólo se activa cuando el cinturón está abrochado. Con cinturón, sí hay diversión (vídeos, juegos…).

Experimento 5:

¿Cómo conseguir que los vehículos reduzcan la velocidad en la ciudad, sin multarles? Premiándolos. La idea (ganadora del concurso The Fun Theory) fue realizar una fotografía a todos los vehículos que no superaran la velocidad permitida, de forma todos ellos participaran en una lotería en la que podían ganar el dinero que los infractores pagaban por exceder el límite de velocidad. Se logró reducir la velocidad en un 22%

 

La conclusión final es que, efectivamente, se pueden cambiar los hábitos y comportamientos de las personas; y que los mensajes llegan mejor —y convencen más— si se transmiten de una forma ingeniosa, original y divertida. Aprender divirtiéndonos es una máxima que no deberíamos olvidar nunca. Especialmente cuando nos hacemos mayores.

 – Esta Web y todos sus contenidos incluyendo los textos, imágenes, audio y cualesquiera otros materiales, son propiedad del autor o de terceros que hayan autorizado el uso de dichos contenidos al autor. Todos los derechos están reservados a los autores.