Mateo Rouco

 

¡Wooop! Acabo de dar un salto enorme en mi habitación. Son las nueve de la mañana y, al igual que otros muchos días, me he levantado algo dormido. Saltar, pegar un gran salto, es la mejor forma de levantar el espíritu. Antes no lo hacía, no saltaba, y veía que me costaba mucho más llevar el día adelante. En esta época en la que vivo, siendo un joven con ilusiones, observo como el pesimismo intenta atacarme por frentes muy variados. Todos conocemos dichos frentes pero detallo los más destacados: familia, amigos en paro, amigos o parientes deprimidos, vagabundos, prima de riesgo, hipotecas,  gente que te cruzas en el metro y tiene la cara más larga que el arca de Noé. En fin, muchos de ellos crean una gran nube gris sobre nuestras cabezas. Y esa nube descarga todo su poder sin detenerse ni un solo minuto. Vivimos en tiempos de crisis. De acuerdo, ¿y qué?

salto en Jordania

Yo por las mañanas salto y escucho habitualmente Libiamo ne’lieti calici (Brindis), uno de los dúos más famosos de La Traviata de Verdi. Suena rancio y aburrido esto de escuchar ópera por la mañana, lo sé, pero a mí este brindis me encanta y  me transmite una energía indescriptible. A los que les guste ACDC, Britney Spears, Miley Cirus, Nina Simone, Vampire Wekend, Billie Holiday, Buena Vista Social Club, Edith Piaf o cualquier otro artista o grupo les recomiendo que pongan su música a tope por la mañana y se levanten bailando.

¡Qué mejor forma de enfrentarse al mundo que bailando, saltando y activando nuestros músculos!

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Os digo esto porque me propongo iniciar un nuevo blog en el que cuente cómo consigo motivarme día a día – ahora salto por la mañana, por la tarde y por la noche- y las peripecias que hago y que otros hacen para convertir los sentimientos negativos en positivos. No es fácil pero os aseguro que se puede. Ah, me olvidaba presentarme, soy Mateo Rouco, tengo 24 años, vivo y trabajo en las tiendas de El Ganso en París tras haber vivido casi dos años en Israel, cuatro en Madrid y el resto de mi vida en una hermosa ciudad rodeada de frondosos bosques llamada Santiago de Compostela. Estoy escribiendo mi primer libro –aunque cueste-  y ahora me propongo ayudar, motivar y dar energías a todos aquellos que se hayan empapado ya de tantas nubes grises.
saltando

Mis artículos tendrán historias de París y del mundo entero pues esta Tierra es demasiado bella como para centrarnos en un único punto del globo terráqueo. Unos días tendré que partir de la oscuridad, de nuestros sentimientos más sombríos, para llegar a la luz. Y otros días compartiré simplemente felicidad o ejemplos del poder del optimismo. Muchos dirán que lo que hago no tiene sentido, que no me lleva a ningún sitio. Yo creo que compartir buenas energías nunca viene mal y hacer el ganso de vez en cuando tampoco. ¡Woop! Me despido con un gran salto.