Desde los primeros meses de vida de la marca, El Ganso vio fundamental estar presentes en Barcelona. Desde nuestra primera tienda ahí, en el barrio del Borne hasta nuestra apertura más reciente, en el Centro Comercial L’Illa, seguimos creciendo en la Ciudad Condal, con la ayuda imprescindible de todos los que nos conocen y de los que nos van descubriendo. Esta semana, nos hemos sentado con Patricia, store manager de nuestra tienda de L’Illa. Nos cuenta su nueva vida en Barcelona, sus proyectos y por supuesto, nos habla de su equipo en la tienda.

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¡Hola Patricia! Cuéntanos un poquito quién eres y a qué te dedicas. 

¡Hola! Soy una aragonesa de 27 años. Viví hasta los 18 en un pueblito muy pequeño del Pirineo aragonés, donde siguen mis padres y mi hermana, y llevaba los últimos 9 en Zaragoza. Allí abandoné una ingeniería, me titulé en dos grados de técnico audiovisual, he estado trabajando todo lo que he podido, compaginando El Ganso con algunos proyectos, y acabo de venir a Barcelona, hace poco más de un mes, de encargada a nuestra tienda del centro comercial L’illa.

¿Cómo conociste El Ganso y cómo llegaste a trabajar con nosotros?

Igual queda un poco mal decirlo, pero casi no conocía la marca hasta que no empecé a trabajar aquí. Mi amigo Jc trabajaba en la tienda de Fuencarral, siempre me había hablado genial y me contaba anécdotas buenísimas de allí, pero en Zaragoza no había. Hasta que un día me dijo que iban a abrir una tienda en el centro. Me puse en contacto con la empresa y empecé a formar parte del equipo de C/Zurita.

 

Llevas bastante tiempo con nosotros: ¿Cuál ha sido tu carrera antes de ser encargado de tienda para El Ganso?

Como te decía, empecé de dependienta en Zurita en 2010. Era la sexta o séptima tienda que abría El Ganso ¡y ahora son 70 los puntos de venta que tiene la marca! En Zaragoza aprendí todo lo que sé: Cristina compartía con nosotros su trabajo, nos enseñaba todas las funciones que hacía como encargada y nos dejaba implicarnos mucho. Así todos sabemos hacer de todo. Creo que estoy aquí gracias a eso, porque con esta forma de trabajar dejas que cada uno del equipo demuestre lo que vale.

 

Has pasado de Zaragoza a Barcelona, ¿cómo vives este cambio?

Al principio con un poco de incertidumbre. Miedo no, pero no sabía lo que iba a encontrarme aquí. En Zaragoza dejaba un amor y a la mayoría de mis amigos (de los buenos, ambos) y aquí no conocía a nadie (solo a nuestro compañero Carlos, y me dijeron que cuando yo viniera él se iba a Madrid…). Ciudad nueva, tienda nueva, responsabilidad nueva y compañeros nuevos: un poco “cagadilla” sí que estaba. Pero ahora es genial: la tienda es pequeñita, pero me encanta porque se controla de maravilla; mis compañeros son súper majos y me han ayudado mucho a adaptarme a esto; y la ciudad es un lujo. De momento vivo con mis tíos, que me han adoptado con mucho cariño (se busca apartamento a precio asequible, razón: aquí), y me he deshecho del cierzo de Zaragoza (que lo pasaba mal! jajaja).


¿Qué es un equipo para ti? 

Creo que un buen equipo se tiene que formar a base de respeto y comunicación entre nosotros, compañerismo, amor y compromiso por el trabajo que hacemos;  y, por qué no, muchas risas. Nos tenemos que tomar muy en serio nuestro trabajo, pero que el humor forme parte de nuestros días pienso que es fundamental para madrugar con ganas. Así se crea también un vínculo más personal entre nosotros que siempre ayuda para estar a gusto en la tienda, cosa que el cliente nota y agradece.

Es verdad, hay que saber separar el trabajo de la vida personal, pero al pasar tanto tiempo juntos, al final es inevitable (el roce hace el cariño). A Kati, Meris, Cris, Edu o César (de Zaragoza) hace mucho tiempo que pasé de considerarlos compañeros a amigos.

Ahora creo que Sylvie, Lola, Andrés y yo cumplimos con todas esas características. Venimos cada uno de un sitio diferente, pero nos hemos juntado los cuatro con muchas ganas y la verdad que trabajamos muy bien juntos.

patricia 

Si fueras un animal, ¿cuál serías y por qué?

Sinceramente, nunca me he planteado estas cosas! Jajaja!

Me encantan los delfines, ¡no sé por qué! Yo, tan de montaña y con mucho respeto al mar… pero me gustan. Es la forma más elegante de nadar que conozco (nunca he conseguido imitarla bien),  a veces los he visto bailar (que yo estaría todo el día), parece que van siempre con una sonrisa en la boca (yo también lo intento)  y creo que es uno de los animales más inteligentes (ahí no me voy a comparar).

Una de las ilusiones que he tenido siempre es nadar entre delfines, algún día lo haré.


Has tenido la oportunidad de trabajar en audiovisual, detrás de la cámara particularmente, con lo cual tendrás una sensibilidad al encuadre, al movimiento de las cámaras en las películas… ¿Algún director que te guste más que otro?

Realmente, cuando voy al cine me quedo con mejor o peor sensación según lo que me haya entretenido la película y me olvido de todo lo demás. En casa del herrero cuchillo de palo, ¿no? Cuando veo la tele sí que me fijo mucho en la realización. En ese aspecto la tele en directo me encanta. Volviendo al cine, directores que me gustan, y a veces me flipan, son Quentin Tarantino, Woody Allen o Tim Burton.

 

Me cuentan que te gusta la foto y que, además, ¡se te da bastante bien! ¿Nos cuentas un poquito lo que haces, con qué material y qué es lo que más te gusta hacer?

Sí que es verdad que una de las cosas que más me gusta es la fotografía, ¡pero eso no significa que se me dé bien! Nunca he hecho nada profesional. Además, ahora soy un poco vaga en este campo. Antes, cuando tenía algún rato libre, me cogía la réflex y salía a hacer fotos por la ribera del Ebro o los alrededores de mi pueblo. Ahora, desde que la maldita cámara del iphone da tan buen resultado, casi no uso otra cosa. La calidad, por supuesto, no es comparable, pero se pueden hacer cosas muy buenas con el móvil y mis cervicales agradecen no cargar con ningún peso.

 

Aparte de eso, parece ser que también eres apasionada de las Jotas ¡Cuéntanos más! 

Jaja!!! sí!!! Desde pequeña pusieron la jota en mi colegio como actividad extraescolar y empecé a cantar, a bailar y a tocar la guitarra (si, aquí donde me veis…). Al irme a Zaragoza la abandoné un poquillo, pero siempre que podía subía los fines de semana a cantar en actuaciones que tenía nuestro grupo de La Fueva. Ahora desde aquí ya sí que no voy a poder, pero se me seguirán poniendo los pelos de punta cada vez que vuelva a Aragón y escuche una buena jota.

 

Muchas gracias por vuestro tiempo, y felices fiestas a todos los que leáis esto! Esperamos veros por El Ganso L’illa!! (Si alguno todavía no nos conoce, estamos en la primera planta, junto al Decathlon).